martes, 12 de junio de 2012

Martes de lecturas II



(...)

WILLY: Sí, ya entiendo. Trabajas durante toda la vida para ganar una casa, y cuando por fin es tuya no   queda nadie para vivir en ella.
LINDA: Bueno, cariño, la vida consiste en ir perdiendo cosas. Siempre es así.
WILLY: No, no hay quien..., hay quien consigue algo. ¿Habló Biff contigo después de que me marchara esta mañana?
LINDA: No deberías haberle crititcado, Willy, y menos aún cuando acababa de bajar del tren. No debes perder los estribos con él.
WILLY: ¿Cuándo diablos he perdido los estribos? Me limité a preguntarle si ganaba algún dinero. ¿Es eso una crítica?
LINDA: Pero ¿cómo podría ganar algún dinero, cariño?
WILLY (preocupado y enojado): Apenas dice lo que piensa... Se ha vuelto taciturno ¿Se disculpó cuando me marché esta mañana?
LINDA: Estaba cabizbajo, Willy. Ya sabes cuánto te admira. Creo que, cuando se encuentre a sí mismo, los dos seréis más felices y dejaréis de pelearos.
WILLY: ¿Cómo se puede encontrar a sí mismo en una granja? ¿Es eso vivir? ¿Un peón de granja? Al principio, cuando era jovencito, yo me decía: bueno, es joven y le irá bien vagabundear y hacer un montón de trabajos distintos. ¡Pero han pasado más de diez años y todavía no gana treinta y cinco dólares a la semana.
LINDA: Se está buscando a sí mismo, Willy.
WILLY: ¡No haberte encontrado a ti mismo a los treinta y cuatro años es una vergüenza!
LINDA: ¡Chist!
WILLY: El problema es su holgazanería, qué puñeta.
LINDA: ¡Willy, por favor!
WILLY: ¡Biff es un gorrón perezoso!
LINDA: Están durmiendo. Anda, baja y come algo.
WILLY: ¿Por qué ha vuelto a casa? Me gustaría saber qué es lo que le ha hecho volver.
LINDA: No lo sé. Creo que está muy desorientado.
WILLY: Biff Loman está desorientado. En el país más grande del mundo, un joven con tanto... atractivo personal se desorienta. Y tan trabajador. Eso hay que reconocérselo... Biff no es perezoso.
LINDA: Nunca lo ha sido.
WILLY (con lástima y resolución): Le veré mañana por la mañana. Tendré una buena charla con él. Le conseguiré un puesto de vendedor. Podría tener éxito en un abrir y cerrar de ojos. ¡Dios mío! ¿Recuerdas cómo le seguían en el instituto? Cuando le sonreía a una, a la chica se le iluminaba la cara. Cuando iba por la calle... (Se sume en los recuerdos)
LINDA: (intenta sacarle de ese estado): Willy, cariño, hoy he comprado una nueva clase de queso al estilo americano. Queso batido.

Arthur Miller, Muerte de un Viajante.

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